Nuevo hogarMis dedos tocaron las barras de metal que protegían la casa, mientras mis
ojos recorrían el lugar.
-Vamos hija, no te quedes ahí parada. Lo mejor está dentro.
Seguí a mi padre con maletas en mano y con una gran euforia por descubrir
más a fondo la casa.
Por fuera era la más hermosa que había visto jamás. Sencilla pero preciosa.
Era de piedra con trozos en madera, con muchos ventanales y un gran porche.
No tenía adornos, pero si plantas. Supuse que serían de Daniela.
Había un caminito de piedra que conducía hasta la misma puerta, además
tenía una bifurcación que iba hacia la parta de atrás, por lo que pregunté.
-¿Tenéis jardín?
-Si, allí tenemos la piscina.
-¿¿Hay piscina???
-Claro, nos encanta el agua. Además es cerrada para su uso en invierno.
-Como mola…
Al llegar a la puerta mi padre sacó las llaves y pude ver el interior. Casi
me da un infarto.
Por dentro era el doble, que digo el triple de bonito que el exterior.
Nada más entrar había un pequeño recibidor en el que dejaron las llaves.
Contaban con un paragüero y un colgador. A la izquierda estaba el salón. Suelo
de madera, gran alfombra, sofá de piel y televisión de plasma. Además había una
mesa, con sus sillitas.
Por supuesto, había un montón de armarios y estanterías, ocupadas por
vajillas, CD´s, fotografías…
Al acercarme, pude ver que había alguien tirado en el sofá. Era una chica.
-Ya estamos aquí.
-Hola mamá, hola Ricardo.
-Hola nena-dijo mi padre tranquilamente.
-Cariño, levántate un momento y saluda a nuestra nueva inquilina.
La chica se levantó del sofá.
-Hola, soy Abril.
-Yo…yo…soy Erika.
Debía de tener mi edad. Era rubia, de mediana estatura, y de ojos grises.
Muy guapa, la verdad.
-Eri, ¿te acompaño hasta tu cuarto?
-Vale, gracias.
Subimos las escaleras en silencio, aunque no era incómodo, al menos por mi
parte.
La escalera de caracol iba a juego
con la decoración de la casa, por supuesto.
En la planta de arriba, se veían cuatro puertas.
-Mira, la habitación del fondo es la de nuestros padres. La siguiente es el
despacho de Ricardo. Y estas dos que están al otro lado de la escalera son las
nuestras.
La mía es la primera, la tuya es la que está a continuación.
-Muchísimas gracias.
Entré y me quedé alucinada.
La habitación era bastante grande. Lo suficiente para tener la cama en el
medio de ella. El escritorio, a la derecha, arrimado contra la pared. Aún así,
había espacio para dejar los trastos, al otro lado había una mesita, debajo de
la cual se encontraba una alfombra.
y bueno, dejo lo mejor para el final. La ventana. Ya sé que es una
tontería, pero…me encanta. El ventanal tiene forma redondeada, y justo debajo
una especie de asiento.
Justo al lado de la ventana, hay una puerta. Entro por curiosidad, y cual es
mi sorpresa al descubrir que…tengo baño propio.
Después de inspeccionar mi habitación, comencé a desempaquetar mis cosas.
Aún me tenían que enviar algunas objetas de mi anterior piso, pero bueno,
de momento me arreglaba.
Una vez instalada, decidí bajar para ver el resto de la casa.
A parte del salón estaba la cocina, muy bonita también.
Al fondo de la cocina, había una puerta que conducía al jardín.
Me aventuré hacia allí.
Lo tenían muy cuidado, todo hay que decirlo. Había, además, unos columpios
de hierro.
La piscina, era bastante grande, pero no desentonaba respecto a la casa.
Paseando entre la hierba me encontré con el pequeño gatito.
-Hola minino…¿te gusta tu nuevo hogar?
El felino me miró como si estuviera muy contento. Lo que me alegró.
-Bueno ya me harté de llamarte gato, gatito…así que te voy a poner un
nombre.
En ese preciso instante, Abril, apareció.
-Hola Erika, ¿te gustó tu cuarto?
-Es precioso, en serio. Luego… ¿podría ver el tuyo?
-Por supuesto.-dijo con una gran sonrisa.-Por cierto, ¿el gato es tuyo?
-Sí, me lo encontré hoy en la calle y estaba tan solo que…
-Que buena eres. Oye, ¿te apetece que mañana lo llevemos al veterinario y
de paso le compramos sus cositas?
-¡Claro, sería estupendo! ¿No te importa venir conmigo?
-Que me va a importar, además, para eso están las amigas, ¿no?
-Bueno, yo de eso no sé mucho. Nunca he tenido amigos…
-No quiero que te pongas triste, ahora ya tienes una, que aún encima vive
contigo. Así, que ya estás alegrando esa cara. No querrás que los chicos te
vean triste.
-No, por favor…-me eché a reír, acompañada de mi hermana.
-¿Sabes qué?
-Dime, Eri.
-Creo que ya te quiero, como si fuéramos hermanas desde siempre…
-…muchísimas gracias, hermana. Yo siento lo mismo, ahora ya no vamos a
estar solas nunca más.
-Por cierto, ¿Qué nombre le vas a poner a este gato tan mono?
-Pues…creo que lo voy a llamar Nico.
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Weno aki os dejo
baño Erika

Ventanal(hay k alladirle los cojines y tal...y tiene k estar más bajo, a poca altura...la suficiente para poder sentarse,ya sabeis)

Salón-comedor

Cocina

