Te amo sin esperar un mañana
aceptando una eterna cascada de lágrimas
y un puñado incierto de tenues alegrías
anhelando el eco de tu voz que es mi esperanza.
Contemplo día y noche tu recuerdo transparente
buscando que el reflejo del sol que tu piel besa
despliegue en él destellos de luces y tinieblas
que traigan a mis ojos noticias de tu suerte.
Cuando tu ausencia implacable desangraba mi garganta
aprendí a ahogar mis gritos acariciando en mi alma
tu imágen dulce y serena que mi silencio cuidaba
y mi dolor destruiría si a tus oídos llegara.
Por preservarte una vida aceptaría mil muertes
y abrazo la muerte en vida que para mí es la condena
de no volver a extasiarme en tu mirada de estrella
y luchar mientras exista por un sueño inexistente.
Sólo la infame imágen de tus alas ultrajadas
de tu luz oscurecida y tu cabeza agachada
de tu conciencia perdida y tu pureza manchada
de tu libertad sometida...despedaza mis entrañas.
Porque mi bien nada importa pero tu dicha es la fuente
de una aurora inmaculada que romperá las cadenas
de tantas vidas truncadas por ignorancia y miseria
y para mí...es tu felicidad el anhelo más ardiente.